... HURTFEW ABBEY

18/9/19

El camino que atravesaba el bosque



Cerraron el camino que atravesaba el bosque 
ya setenta años. 
El mal tiempo, la lluvia, lo han borrado. 
Y ahora nadie diría que una vez, 
antes de que arraigasen los árboles, incluso,
hubo un camino aquí, atravesando el bosque. 
bajo el brezal y las anémonas, 
lo tapan los arbustos; y solo el viejo guarda sabe que, 
donde anidan los torcaces y el tejón se revuelve, 
hubo un camino que atravesaba el bosque.
Pero si vas allí en verano, ya tarde, 
cuando el aire de la noche enfría en los estanques 
donde nadan las truchas y las nutrias
llaman a sus parejassin temer a los hombres
que no han visto jamás, 
oirás-si vas allí- el trote de un caballo 
y el roce de una falda en las hojas mojadas 
abriéndose camino por la oscuridad,
 como si conocieran, ellos, 
el camino que atravesaba el bosque, 
ahora que ya no existe
ese camino que atravesaba el bosque.

Rudyard Kipling "El camino que atravesaba el bosque"

Las Ítacas de Cavafis




Cuando emprendas tu viaje a Ítaca
pide que el camino sea largo,
lleno de aventuras, lleno de experiencias.
No temas a los lestrigones ni a los cíclopes
ni al colérico Poseidón,
seres tales jamás hallarás en tu camino,
si tu pensar es elevado, si selecta
es la emoción que toca tu espíritu y tu cuerpo.
Ni a los lestrigones ni a los cíclopes
ni al salvaje Poseidón encontrarás,
si no los llevas dentro de tu alma,
si no los yergue tu alma ante ti.
Pide que el camino sea largo.
Que muchas sean las mañanas de verano
en que llegues -¡con qué placer y alegría!-
a puertos nunca vistos antes.
Detente en los emporios de Fenicia
y hazte con hermosas mercancías,
nácar y coral, ámbar y ébano
y toda suerte de perfumes sensuales,
cuantos más abundantes perfumes sensuales puedas.
Ve a muchas ciudades egipcias
a aprender, a aprender de sus sabios.
Ten siempre a Ítaca en tu mente.
Llegar allí es tu destino.
Mas no apresures nunca el viaje.
Mejor que dure muchos años
y atracar, viejo ya, en la isla,
enriquecido de cuanto ganaste en el camino
sin aguantar a que Ítaca te enriquezca.
Ítaca te brindó tan hermoso viaje.
Sin ella no habrías emprendido el camino.
Pero no tiene ya nada que darte.
Aunque la halles pobre, Ítaca no te ha engañado.
Así, sabio como te has vuelto, con tanta experiencia,
entenderás ya qué significan las Ítacas.

"Ítaca"
Constantino Cavafis


Gorriones

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La mañana de Santiago está nublada de blanco y gris, como guardada en algodón. Todos se han ido a misa. Nos hemos quedado en el jardín los gorriones, Platero y yo.

¡Los gorriones! Bajo las redondas nubes, que, aveces, llueven unas gotas finas, ¡cómo entran y salen en la enredadera, cómo chillan, cómo se cogen de los picos! Este cae sobre una rama, se va y la deja temblando; el otro se bebe un poquito de cielo en un charquillo del brocal del pozo; aquél ha saltado al tejadillo del alpende, lleno de flores casi secas, que el día pardo aviva.

¡Benditos pájaros, sin fiesta fija! Con la libre monotonía de lo nativo, de lo verdadero, nada, a no ser una dicha vaga, les dicen a ellos las campanas. Contentos, sin fatales obligaciones, sin esos olimpos ni esos avernos que extasían o que amedrentan a los pobres hombres esclavos, sin más moral que la suya ni más Dios que lo azul, son mis hermanos, mis dulces hermanos.

Viajan sin dinero y sin maletas: mudan de casa cuando se les antoja; presumen un arroyo, presienten una fronda, y solo tienen que abrir sus alas para conseguir la felicidad; no saben de lunes ni de sábados; se bañan en todas partes, a cada momento; aman el amor sin nombre, la amada universal.
Y cuando las gentes ¡las pobres gentes!, se van a misa los domingos, cerrando las puertas, ellos, en un alegre ejemplo de amor sin rito, se vienen de pronto, con su algarabía fresca y jovial, al jardín de las casas cerradas, en las que algún poeta, que ya conocen bien, y algún burrillo tierno—¿te juntas conmigo?—los contemplan fraternales.

"Platero y yo"
Juan Ramón Jiménez

16/5/18

Mitologías

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También tú tienes fantasías semejantes, sin duda, en algún  lugar, cuando lo quieran los astros que te gobiernan, al conducirte Saturno a los bosques, o tal vez la Luna a la orilla del mar (...)
"Bosques Encantados". El Crepúsculo Celta, 1893

Uno de los grandes problemas de la vida es que no podemos tener ninguna emoción pura. Siempre hay en nuestro enemigo algo que nos gusta, y en nuestro amor algo que nos desagrada. Es este enredo químico lo que nos hace viejos, y nos arruga la frente y hace más profundos los surcos de nuestros ojos. Si fuéramos capaces de amar y odiar con tan buen corazón como los Sidhe, podríamos volvernos tan longevos como ellos. En ellos jamás se agota el amor, y las órbitas de los astros no pueden rendir a sus pies danzantes,
"Los Incansables" El Crepúsculo Celta, 1893

Era una de esas noches cálidas y hermosas en las que todo parece tallado en piedras preciosas. Al sur, el Bosque de Sleuth parecía como esculpido en berilo verde y las aguas en las que espejeaba brillaban como un ópalo pálido. Las rosas que iba cortando eran como rubíes resplandecientes y los lirios poseían ese lustre mate de las perlas. Todo había cobrado el aspecto de lo imperecedero, todo excepto y¡una luciérnaga cuya tenue luz seguía brillando impasible entre las sombras, moviéndose lentamente de aquí para allá, lo único que parecía con vida, la única cosa que se antojaba perecedera como las esperanzas de los mortales.

"El corazón de la primavera". La Rosa Secreta, 1897.

"Mitologías" William Butler Yeats (1865 - 1939)

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12/5/18

La juventud del mar

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El hombre iba también a una caverna marina, donde, según dijeron luego las gentes, pasaba largas horas con una dame de mer, una especie de sirena local. Pero no me dí cuenta de que estaba loco hasta mi última visita, en la que charlando sobre filosofía griega aludí al "antiguo mar heleno". Al oírme estalló su obsesión y me arrastró febrilmente  a la ventana, mientras con palabras atropelladas calificaba de literaria toda atribución de antigüedad al mar. Quise objetarle que la Tierra envejece realmente y que los geólogos hablan de modelados antiguos, pero me interrumpió berreando.

"No me importaría que los montes fueran eternos" - vino a decir -; "al fin, son piedra muerta. ¡Lo insultante es esa inmortal juventud, esa espuma, esa brisa, esa onda jubilosa y azul recién derramada de la concha de Afrodita!" 

Jose Luis Sampedro "Mar de Fondo" 2016

17/2/17

Los cuentos de Matute


El cuento es astuto. Se filtra en el vino, en las lenguas de las viejas, en las historias de los santos. Se vuelve melodía torpe, en la gargante de un caminante que bebe en la taberna y toca la bandurria. Se esconde en las calumnias, en los cruces de los caminos, en los cementerios, en la oscuridad de los pajares. El cuento se va, pero deja sus huellas. Y aún las arrastra por el camino, como van ladrando los perros tras los carros, carretera adelante. El cuento llega y se marcha por la noche, llevándose debajo de las alas la rara zozobra de los niños. A escondidas, pegándose al frío y a las cunetas, va huyendo. A veces pícaro, o inocente, o cruel. O alegre, o triste. Siempre, robando una nostalgia, con su viejo corazón de vagabundo.

Ana María Matute en la biblioteca
"La puerta de la luna. Cuentos Completos"
Ana María Matute

9/2/17

La fisionomía del ladrón


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- ¡Un robo soberbio! ¡Ciencuenta y cinco mil libras! ¡No siempre tenemos ocasiones parecidas! ¡Los ladrones se van haciendo muy mezquinos! ¡La raza de los Sheppard se va extingiendo! ¡Ahora se dejan ahorcar tan sólo por unos cuantos chelines!.

- Señor Fix -continuó el cónsul- creo difícil que logre su misión. ¿Sabe que con las señas que ha recibido, ese ladrón se parece absolutamente a un hombre de bien?

- Señor cónsul - respondió dogmáticamente el inspector de Policía- los grandes ladrones se parecen siempre a los hombres honrados. Ya comprenderá usted que los que tienen trazas de bribones sólo cuentan con un recurso: el de ser probos, sin lo cual serían arrestados con asiduidad. Las fisionomias honradas son las que debemos desenmascarar más frecuentemente. Convengo que este trabajo es dificultoso, siendo más bien hijo del arte que del oficio.

https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEjMvVZ0JqI5k2WOmWdRaXL1WnyKlIWEmpuAA1SfkU7OHlA8_EvvfVCncnhM9S3zuNJ7u2Mp8P5Akx7w1BZyykj8rxWy6Vyh0kAxlX7Xeul7ZC_AFpH30J6nkb6o9zaNrowFBTBXtO2XzAg/s1600/Verne.jpg

"La vuelta al mundo en ochenta días"
Jules Verne

1/2/17

Aquí en la isla, el mar


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Aquí en la isla
el mar 
y cuánto mar 
se sale de sí mismo
a cada rato, 
dice que sí, que no, 
que no, que no, que no, 
dice que si, en azul, 
en espuma, en galope, 
dice que no, que no. 
No puede estarse quieto,
me llamo mar, repite 
pegando en una piedra 
sin lograr convencerla, 
entonces 
con siete lenguas verdes
de siete perros verdes, 
de siete tigres verdes,
de siete mares verdes,
la recorre, la besa, 
la humedece
y se golpea el pecho 
repitiendo su nombre. 

Oh mar, así te llamas, 
oh camarada océano,
no pierdas tiempo y agua, 
no te sacudas tanto, 
ayúdanos, 
somos los pequeñitos 
pescadores, 
los hombres de la orilla, 
tenemos frío y hambre
eres nuestro enemigo,
no golpees tan fuerte, 
no grites de ese modo, 
abre tu caja verde
y déjanos a todos 
en las manos 
tu regalo de plata:
el pez de cada día.

Aquí en cada casa
lo queremos
y aunque sea de plata, 
de cristal o de luna, 
nació para las pobres 
cocinas de la tierra. 
No lo guardes, 
avaro, 
corriendo frío como 
relámpago mojado
debajo de tus olas. 

Ven, ahora, 
ábrete 
y déjalo 
cerca de nuestras manos,
ayúdanos, océano, 
padre verde y profundo, 
a terminar un día
la pobreza terrestre.
Déjanos 
cosechar la infinita
plantación de tus vidas, 
tus trigos y tus uvas, 
tus bueyes, tus metales,
el esplendor mojado 
y el fruto sumergido.

Padre mar, ya sabemos 
cómo te llamas, todas 
las gaviotas reparten 
tu nombre en las arenas:
ahora, pórtate bien,
no sacudas tus crines,
no amenaces a nadie,
no rompas contra el cielo 
tu bella dentadura, 
déjate por un rato 
de gloriosas historias, 
danos a cada hombre, 
a cada
mujer y a cada niño, 
un pez grande o pequeño 
cada día.

Sal por todas las calles 
del mundo
a repartir pescado 
y entonces 
grita, 
grita
para que te oigan todos
los pobres que trabajan 
y digan, 
asomando a la boca 
de la mina:
"Ahí viene el viejo mar 
repartiendo pescado". 
Y volverán abajo, 
a las tinieblas, 
sonriendo, y por las calles
y los bosques 
sonreirán los hombres
y la tierra
con sonrisa marina. 


https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEh-hgqT_NR-WNbIJgzAD8uRKnFqPortJErxKzuN40LfuDUddrBK7Atk3WcqthW5FaiPHfyMyfn91cXsy02zRIiz3TXb9a-GVDw16jly7-Kd2aZdkSJvE7O9QKpRQpo8trj1jjETIN_tKCJd/s1600/Pablo+Neruda.jpg
"Oda al mar"
Pablo Neruda (1904-1973)

En el páramo de Baskerville

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Y en ese momento fue cuando ocurrió la cosa más sorprendente e inesperada. Nos habíamos puesto en pie y tomábamos el camino de casa, abandonando la inútil persecución. La luna estaba baja en el cielo por la derecha. y la cúspide dentada de un gran peñasco de granito se alzaba sobre el fondo de la curva inferior del disco de plata. Allí, silueteada lo mismo que negra estatua de ébano sobre aquel fondo brillante, distinguí sobre el peñasco la figura de un hombre.

No se imagine, Holmes, que aquello fue un engaño de los sentidos. Le aseguro que jamás he visto en mi vida una cosa con mayor claridad. Por lo que pude ver, la figura era la de un hombre alto y delgado. Se hallaba en pie, con las piernas un poco abiertas, los brazos cruzados, la cabeza inclinada, como si meditase contemplando la enorme extensión de turba y de granito que se abría delante de él. Quizá fuera el espíritu mismo de aquel lugar terrible. 

Yo dejé escapar un grito de sorpresa y se lo señalé al baronet, pero durante el breve instante que yo me volví para agarrarle del brazo, el hombre había desaparecido. Allí seguía estando la cúpula afilada de granito, cortando el extremo inferior de la la luna, pero ya no quedaba en aquella cumbre rastro alguno de la figura silenciosa e inmóvil.

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Sir Arthur Conan Doyle (1859-1930)
"El sabueso de los Baskerville"